Caminando por el Valle del Genil, en el PN de Sierra Nevada (Granada), un invierno del año 2007, pude observar este ejemplar de roble ya desnudado por el frío viento del otoño nevadense. Me dio la sensación de que hubiera elegido quedarse en ese privilegiado mirador hacia la cara norte de la Alcazaba y así poder disfrutar de esa maravillosa escena toda su vida. La vereda de la estrella, el camino natural hacia esos parajes me regaló esta imagen que quedó grabada en la memoria.