En otoño he observado como las ardillas buscan castañas para alimentarse. Son buenas trepadoras y se las ve de árbol en árbol saltando y desplazándose con mucha agilidad. Son simpáticas, a veces se quedan mirando con cierta inquietud a quien las observa. Desconfían, pero se sienten seguras en lo alto de las ramas, donde saben que no podemos llegar, como ésta de la foto que espera con paciencia que me vaya para bajar y seguir en busca de frutos de otoño por Sierra Nevada.