La espectacularidad del Nacimiento del río Frío, que vierte sus aguas en el arroyo Salado y desemboca en el Genil, está en la fuerza de las aguas de su acuífero, que en época de abundantes precipitaciones deja escapar más de un millar de litros por segundo. Es un ecosistema único donde las corrientes subterráneas mantienen las aguas a temperaturas constantes -14 grados en cualquier época del año-, que lo convierten en un paraíso para aves, anfibios o mamíferos. Este hermoso enclave está rodeado además de grandes higueras y vegetación acuática y representa un ecosistema único, favorable además para las piscifactorías de truchas y esturiones que se encuentran aguas abajo.