Observar el cielo nocturno es una de las mejores experiencias en la naturaleza. Pero esos puntos luminosos, por el efecto de la rotación terrestre, se van desplazando en el cielo alrededor de la estrella Polar, que permanece inmóvil a nuestros ojos.

De esta manera dejando el obturador de la cámara de fotos activado durante más de cinco minutos podemos percibir la magia de ese movimiento. Es más que nada un efecto que transmite la sensación del paso del tiempo y que nos informa de la distancia a la que estamos del polo Norte en nuestro encuadre, ya que cuando más lejos de la estrella Polar, más amplios son los círculos que dibujan las estrellas y viceversa.

A continuación acompaño algunas escenas que he obtenido aplicando esta técnica fotográfica con diferentes encuadres y en diferentes espacios naturales.